jueves, 8 de julio de 2010

UN BUMERÁN LLAMADO IVA

Fernando Trías de Bes DINERO

En julio está previsto el aumento del IVA (del 16% al 18% el general,
y del 7% al 8% el reducido).
El Gobierno estimó en su momento que esta medida proporcionaría unos 5.000
millones de euros de recaudación adicionales.
El PP se opuso, incluido amago de rebelión por parte de doña Esperanza; CiU esgrimió
que no era el momento oportuno, y de ZP me quedo con dos declaraciones:
La primera, cuando afirmó que no era tan mal momento porque la inflación está en mínimos históricos. Este argumento es sangrante porque nuestra semideflación
(seamos claros) no es consecuencia de un aumento de la productivida mejora de
los costes, sino de una desesperada bajada de precios de las empresas con tal de mantenerse a flote.
Titular: el Gobierno
sube el IVA graciasaque las empresas reducen precios para sobrevivir. Durísimo.
La segunda, cuando Zapatero declaró que algunas empresas ya habían comunicado que
absorberían con sus márgenes ese aumento del IVA, dejando los precios de venta al público como estaban. Y se congratuló: los consumidores no se verían afectados.
Esto fue ratificado por el ministro Sebastián cuando a mediados de marzo estimó que
tres cuartas partes de la subida del IVA no se trasladarían a los precios.
UN IMPUESTO A LA OFERTA
Cuando el aumento del IVA se lo come el consumidor (la demanda), provoca un malestar por la pérdida de poder adquisitivo. Pero cuando lo absorbe la oferta, se producen males todavía mayores.
Por un lado, el distribuidor que quiere absorber el aumento del IVA lo hace exigiendo al fabricante parte de la rebaja (a veces, incluso, toda). Para que un PVP
final no se vea afectado, los precios deberían bajar entre un 0,9% y un 1,7% (dependiendo de si es IVA general o reducido).
A algunos les parecerá poco, pero los márgenes de contribución empresariales
están muy castigados.
Una eventual bajada de precios, aunque sea del 1,7%, puede afectar
a la inversión y al empleo.
¿Serán casos aislados quienes absorban el IVA? No. Importantes
enseñas que han manifestado su intención de mantener los precios finales (Mercadona, Carrefour…) son un importantísimo punto de referencia para toda la distribución en general. Sus políticas de precios afectan a muchos otros distribuidores, que se ven
arrastrados a absorber el IVA, incluidos los pequeños comerciantes.
Estos últimos, al no tener la misma fuerza que la gran distribución
para repercutir esta absorción a los fabricantes, habrán de reducir sus márgenes.
LOS EFECTOS
Problemas empresariales aparte, la absorción del IVA por la oferta
en beneficio de la demanda es buena para la gente, pero… ¡es un desastre para las arcas del Estado!
El ejercicio es sencillísimo. Suponga que quiere comprarse una tele que hoy vale 1.000 euros (precio neto sin IVA). Cuando el IVA es de 160 euros (16%), el
total a pagar es 1.160 euros. Cuando se aplique el 18%, el IVA será de
180 euros y usted pagará 1.180 euros. El Estado recaudaría 20 euros más, y usted perdería algo de poder adquisitivo. Ahora bien, si el establecimiento
se propone absorber la subida del IVA y mantener el precio final de 1.160 euros, ¿qué le pasará al precio neto? Muy fácil. El ticket de compra deberá indicar:
“Televisor fantástico, 983 euros”. A renglón seguido: “IVA 18% = 177 euros”. Y la suma de ambos, “Total PVP = 1.160 euros”. La única
forma de que el precio final se mantenga en 1.160 euros con un IVA del 18% es que el precio neto baje de 1.000 a 983 euros. Eso se llama deflación, y las deflaciones
reducen también los ingresos del Estado.
Veámoslo.
En primer lugar, el 18% de IVA de esos 983 euros son 177 euros, 3 euros menos de los 180 esperados Ya no se recaudan 20 euros más de IVA, sino 17.
En segundo lugar, está el impuesto de sociedades, cuya recaudación baja en la misma medida que los beneficios empresariales. Con tal de asegurar el mismo precio
final, hemos visto que la empresa reduce el precio neto de 1.000 a 983 euros.
Esta reducción del precio neto en 17 euros, bajo una productividad y costes laborales
similares (que es lo que tendremos), va directa a la cuenta de explotación. 17 euros menos de beneficio, con un tipo medio del 30%-35% de impuesto de sociedades,
suponen de 5 a 6 euros menos de recaudación en este concepto
por cada tele vendida. ¡De los 20 euros que pretendía ganar el Estado, ya sólo quedan
11!
En definitiva, que alegrarse de que las empresas absorban el IVA es alegrarse por perder un 45% del aumento recaudatorio previsto. ¡Si el Gobierno modifica
el IVA para reducir el déficit, debería preferir que las empresas no absorbiesen la subida! Y es que los procesos deflacionarios (y la absorción del IVA
por parte de la oferta lo es) reducen cualquier recaudación impositiva
vinculada al nivel de precios (principalmente, IVA y sociedades).
¿En qué cuantía? Si damos por buena la proyección del ministro Sebastián, que las empresas absorberán tres cuartas partes del aumento del IVA, el
ahorro previsto de 5.000 millones de euros se quedaría en unos 3.300 millones, aproximadamente.
Yesos 3.300 millones serían incluso aceptables si no fuera porque van a esfumarse íntegramente a causa de un tercer efecto: el fraude que se desata cuando se revisan
al alza los tipos de gravamen del IVA.
El Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda, en octubre
del 2009, publicó un informe manifestando su preocupación por este hecho. Calculaban que la crisis económica elevó el fraude en el IVA, pasando de 10.000
a 17.000 millones de euros no ingresados. Y advierten que cuando
se incrementan los tipos de gravamen, el fraude suele ir a más.
Si somos optimistas y el año que viene crece “sólo” en 3.500 millones (en el 2009 fueron 7.000 millones), se habrá esfumado todo lo que se esperaba ingresar
de más tras subir el IVA. Si el fraude fuera mayor, lo que es bastante
plausible, resultaría que con el IVA al 18% el estado ingresaría
de las empresas menos dinero que con el IVA al 16%.
Utilizar el IVA para reducir déficit es peligroso porque, en tiempos
de crisis, el IVA es un bumerán.
Un bumerán incontrolable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Datos personales